El 2020 como consecuencia de la pandemia, se registró una de las mayores contracciones económicas mundiales desde 1946, llevando a varias naciones de América Latina a puntuar en negativo su indicador de Producto Interno Bruto (PIB), lo que a su vez presagió una complicada recuperación en 2021.

Como consecuencia de dicho entorno, donde según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) países como México (-9%), Argentina (-10.5), Panamá (-11%), Perú (-12.9%) y Venezuela (-30%) retrocedieron en su crecimiento significativamente; un sector de los que más ha padecido con este panorama es el de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), así como las MiPymes.

A estas empresas se les ha dificultado alcanzar nuevamente rentabilidad, crecimiento y sobre todo financiamiento.

No obstante, de manera alternativa han encontrado en el entorno Fintech a su principal aliado para acceder al financiamiento que requieren, tal como se ha visto con Mercado Pago, empresa de tecnología financiera que ha otorgado en el curso de tres años un total de 100 mil créditos a Pymes y MiPymes.

Mientras en México, por ejemplo, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2022 se redujo el monto para las partidas de crédito y microcrédito para las empresas en un 48%, pasando de un presupuesto de 6 mil 538 millones a 3 mil 586 millones de pesos con respecto al ejercicio fiscal 2021. Las fintech como Mercado Pago otorgan créditos que en promedio son nueve veces mayores a los que se dan en el ramo público.

Sector más beneficiado en América Latina

De hecho, cifras de un estudio de LendIt Fintech y LatAm Intersectrevelaron que, las MiPymes yacen como el sector más beneficiado por la transformación Fintech, seguido más a la distancia por el sector agropecuario.

Este escenario no sorprende dado que en los últimos meses el entorno Fintech ganó gran posicionamiento en América Latina, luego de que la pandemia le permitiera una expansión más acelerada que, incluso le arrebató participación a la Banca tradicional; sin embargo, existen algunas limitantes que frenan su total participación.

En América Latina al menos el 70% de la población no está bancarizada, lo que automáticamente abre una oportunidad para las fintech, la cual se suma a la transformación digital del sector y el impulso tanto a empresas locales como a las nuevas.

Pero, por otro lado, también yacen barreras como la ausencia de un entorno normativo de apoyo, la disponibilidad de talento y la confianza por parte de los usuarios.

Por lo pronto, al menos en México, organizaciones como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), urgieron la necesidad de aumentar los apoyos a las Pymes y MiPymes para que alcancen su recuperación en los siguientes años, principalmente porque se desconoce las fluctuaciones de crecimiento que pueda presentarse con tanto factor macroeconómico alterando el mercado nacional.

Los créditos están emanando de las fintech y es justo ahí, donde se deben apuntar los esfuerzos para fomentar la construcción de un ambiente con mayores normativas y garantías que permitan un crecimiento conjunto.

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