Las FinTech emplean tecnologías digitales para ofrecer servicios financieros que satisfagan las necesidades particulares de cada usuario, lo que las ha convertido en una herramienta para cumplir el objetivo de inclusión financiera. Cada vez son más las empresas que utilizan plataformas de FinTech para realizar transacciones comerciales, pero para que contribuyan efectivamente a mantener una buena competitividad en el mercado, tienen que actualizarse constantemente.

Es así como llegamos a las FinTech 2.0, un enfoque que se basa en la integración de todo lo que un cliente necesita para poder administrar su vida financiera desde un solo lugar. Hecho correctamente, se podrían combinar los servicios de varias plataformas en una sola para ahorrar no sólo tiempo, sino también dinero a los usuarios.

Aquellas compañías que puedan cumplir con lo anterior se estarán posicionando con una gran ventaja en el mercado y de hecho, ya existen. Varias empresas Fintech nativas digitales iteran fácilmente las características de sus productos para adaptarse a las necesidades de sus clientes.

Sin embargo, aún no han logrado administrar los riesgos asociados con disponer de una amplia oferta de productos financieros. Por otro lado, los bancos tradicionales no tienen este problema, pero la mayoría no puede alcanzar las ventajas ofrecidas por las FIntech en términos de tecnología y los costos por sus servicios digitales son bastante elevados y, por tanto, aún se encuentran bastante lejos de poder ofrecer soluciones a la medida de usuarios de diferentes rangos de edad.

Lo que necesitaría cualquiera que logre ganar en la carrera FinTech 2.0 debería reunir al menos las siguientes características:

  • Tener un pensamiento centrado en el cliente, reconociendo todas sus necesidades y diseñando estrategias para satisfacerlas integralmente.
  • Contar con tecnología de punta para un adecuado manejo y análisis de datos que les permita la adaptación a las necesidades cambiantes de los clientes.
  • Ofrecer un diseño sofisticado para una experiencia digital fácil de usar. 
  • Cartas bancarias, es decir, una base regulatoria para ofrecer los servicios.
  • Validación en el mercado con el respaldo de inversionistas y reguladores.

En algunos de estos puntos, los bancos tradicionales llevan la delantera, sin embargo, su falta de una visión integradora hace que los costos de sus servicios digitales sean bastante elevados, lo que hace que las empresas FinTech se posicionen como favoritas. Aunque en las cuestiones regulatorias tienen que actualizarse, ya que, mientras con las FInTech 1.0 no eran necesarios los permisos bancarios porque se centraban en una cartera limitada, sí desean ampliar su mercado tendrán que ajustarse a las regulaciones que rigen las operaciones bancarias.